EL VALOR DE UNA START-UP

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Es extremadamente complejo, por no decir imposible, conocer el valor de una start-up que justo arranca, o que aún no lo ha hecho. Vamos a aportar una visión distinta, ya que en este artículo no hablamos de cómo hacer dicha valoración, sino las derivadas de la misma.

El valor de una start-up nunca va a ser el exacto, ya que depende del inversor. Un inversor financiero tenderá a buscar retorno rápido y elevado. Sin embargo, un inversor industrial o estratégico buscará valor añadido, dándole menos importancia al multiplicador.

Luego, partimos de la base que el valor no es exacto, sino que puede ser menor del real o mayor del real. Así, la compañía estará infravalorada o sobrevalorada ¿Qué ocurre en ambos casos? Pretendemos que este artículo sirva a algún promotor para establecer su estrategia de valoración de su compañía. De ello puede, en gran medida, depender su pervivencia en el tiempo.

Antes de continuar, suponemos que existen dos estrategias para una compañía. La primera sería la consistente en acudir a sucesivas rondas de inversión. Mientras que la segunda es la de centrarse en el crecimiento orgánico, buscando la autofinanciación o de otro tipo.

Y lo anterior va a depender del sector, de la tipología del promotor y de la propia naturaleza de la empresa. Así, una start-up debería de conocer en cuál de los siguientes casos se ubica:

Infravalor y estrategia de rondas Sobrevalor y estrategia de rondas
Infravalor y estrategia orgánica Sobrevalor y estrategia orgánica

¿Qué ocurre si la compañía está infravalorada? En este caso,la primera derivada es la de la dilución. Por lo que debemos de conocer sobre la estrategia:

  • En el caso de que la estrategia sea la de acudir a sucesivas rondas de inversión, le será más sencillo, dado el valor. Pero claro está, el problema es que tendría que cuidar muy bien la tipología de inversor que inserta en la compañía desde primera hora. Lo normal en estos casos es que el inversor tipo no aporte un gran valor, y pueda ser una traba a la larga. Adicionalmente, se corre el riesgo de que el promotor pierda el interés en su compañía en las sucesivas diluciones
  • Si la estrategia es la de crecimiento orgánico, es decir, reparto de dividendos, ocurrirá también algo parecido a lo anterior. Primando más la pérdida de interés por parte de los promotores.

¿Qué ocurre si la compañía está sobrevalorada? Es la posición más frecuente de partida. Se producen dos situaciones:

  • Si se acude a rondas de inversión sucesivas, lo más probable es que la empresa se convierta en zombi. El promotor no logrará convencer a más inversores en nuevas rondas, y dependerá del momento en el que haya lanzado la primera ronda. Esta es la posición más frecuente.
  • Si la estrategia es la del crecimiento orgánico, es la posición óptima. En este caso el promotor retiene mucha proporción y además no requiere de más ayuda por parte de inversores. El problema se le plantea al inversor original, por lo que es complejo que los promotores puedan concretar una primera ronda. También es muy frecuente este caso, aunque en empresas que no suelen escalar. Además, en caso de ser necesarias futuras rondas, los promotores se verían avocados a minorar la valoración. Y aquí se entra en conflicto con los inversores.

Esperemos que este artículo pueda servir a los promotores e inversores a la hora de valorar una empresa.

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