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PLANIFICACIÓN, VALOR Y PRECIO

Habitualmente los promotores de una idea o negocio confunden tres conceptos básicos a la hora de llevar a cabo su actividad y, a su vez, las inversiones que precisan. Por ello, es importante tener claros dichos conceptos.

 

  1. PLANIFICACIÓN.

En primer lugar, es fundamental saber cómo afrontar las inversiones y, también, cómo llevar a cabo su proyecto y desarrollarlo. En definitiva, tiene qué ver con:

  • El modelo de ingresos previsto por los promotores.
  • La estructura de gastos conforme a ese modelo de ingresos.
  • Por último, evidentemente, con las inversiones que precisa el proyecto para conseguir los ingresos y atender los gastos.

 

  1. VALOR

Como segundo concepto básico, encontramos el valor. Este es una derivada de la planificación de la idea, es decir, en función de lo que un promotor prevé invertir, ingresar, gastar y, por ende, obtener beneficios, se obtendrá un modelo que servirá para obtener una aproximación al valor de la idea. Aquí entroncamos con uno de los principales métodos para valorar la idea, el método de Flujos de Caja Descontado. Pero ni es el único ni ha de ser el mejor.

 

  1. PRECIO

Por último pero no menos importante, nos enfrentamos al precio. Tiene que ver con concretar ese valor anterior, es decir, el promotor puede pensar que su idea valga un millón de euros pero, sin embargo, nadie compre dicho proyecto y, en función de las cantidades conseguidas en negociación, determinar el precio de la sociedad. Esto es, lo que alguien finalmente paga por ello. Y además, en la mayoría de los casos, este suele ser inferior.

Resultado de imagen de empresa

En muchas ocasiones los promotores mezclan los tres conceptos aunque no tienen nada que ver. Dudan, por lo que hay que tener muy claro que, para conocer el valor subjetivo del promotor, hay que conocer el modelo de ingresos, gastos y, por ende, las necesidades financieras que va a requerir la empresa, incluyendo las inversiones. De ahí el promotor debería de obtener un valor razonable de su idea para posteriormente negociar el precio con los inversores.

En definitiva, lo importante para un promotor es tener muy clara la planificación de la actividad de su negocio, conocer las necesidades financieras y obtener el valor de su empresa para finalmente, con una adecuada argumentación, obtener el precio final de la misma.

Y sobre todo, como dijo Antonio Machado “Es de necio confundir valor y precio”. Mientras tanto, sé feliz

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